Autora: Ángeles del Castillo Aguas

jueves, 18 de octubre de 2012

Memorias del futuro

–No perdamos la perspectiva, yo ya estoy harta de decirlo, es lo único importante.

Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café Universal, intentando dar vida a una monótona tarde con los clientes de todos los días, fingiendo afanosa estar muy ocupada. Era esta su frase favorita que acostumbraba a coronar cualquier conversación entre los clientes.

Ese lunes, tras despedir a Don Francisco, el último cliente que se resistía a enfrentarse a la soledad de su vida fuera del café, Doña Rosa y Carmen, su hija mayor, comenzaron la ingrata tarea que tenían pendiente desde hacía meses: organizar el almacén.

De entre todos los papelotes allí sepultados, un manuscrito de hojas amarillentas torpemente encordado llamó la atención de Doña Rosa. Comenzó a leerlo y, atónita, descubrió que aquel medio centenar largo de páginas trazaba con exquisita sensibilidad el transcurrir de su vida en el Café desde el mismo día de su inauguración, veinte años atrás.

Madre e hija releyeron con deleite cada página de su vida, cada palabra que dibujaba  las sensaciones de muchos momentos… Sin embargo, la emoción se fue tornando miedo a medida que pasaban las páginas, ¡estaban a punto de descubrir el destino de esa misma noche!

Carmen, con gesto grave, intuyó lo que narrarían las siguientes líneas. No quería que su madre sufriese, aquel Café era su vida y ahora su futuro estaba al borde del abismo… difícilmente una docena de clientes de media tarde y café frío podía sostener los gastos del viejo local.

–Cierra ese libro, mamá…– susurró Carmen tomando tiernamente el libro de las manos de su madre. –Como tú dices, lo importante es no perder la perspectiva… y a nuestras vidas les quedan al menos otras treinta largas páginas…

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