Autora: Ángeles del Castillo Aguas

sábado, 22 de diciembre de 2012

Añoro el abrazo...

De tus brazos el cálido aliento añoro
tanto como de tus manos el leve roce en mi piel.
Mi cuerpo se desvanecía entre tus brazos
suplicando la eternidad de ese momento efímero…
Mas, hundida hoy en mi anhelo,
sé que jamás tus brazos me mecerán
ni tus manos me susurrarán.
Los abrazos que entonces eran mi aliento
no son hoy más que imposibles ecos del pasado.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Tristeza infinita

Hubiera querido llorar, gritar a pleno pulmón, huir, correr… pero mi cuerpo solo me dejó acercarme despacio, muy despacio, a mi hermano, cuya alma ya volaba hacia la eternidad, y darle un beso en la frente, el beso más tierno, el más inmensamente doloroso y dulce que jamás daré. 

Entonces, sin permiso, dos lágrimas resbalaron por mi cara…