Autora: Ángeles del Castillo Aguas

domingo, 28 de julio de 2013

Ya no soy lo que era...


A mis casi cincuenta años… ya no soy lo que era. Con el paso de los años, mi delgada anatomía ha ido acogiendo a muchos compañeros de viaje que han llenado mi vida tanto como mi cuerpo; a unos no los quisiera haber conocido, pero la gran mayoría han dejado su huella en mi camino.

Mi frente, en otro tiempo limpia y tersa, ha sido el océano que mil preocupaciones y enredados pensamientos han surcado una y otra vez hasta dejar su persistente estela. Mil arrugas acompañan cada gesto de mi mirada, cada una de ellas forjada por penas y alegrías, sinsabores e ilusiones. Tengo la enorme fortuna de lucir orgullosa cientos de arrugas en mi rostro, labradas a fuerza de momentos felices y sonrisas sinceras. Guardo en mis ojos mil sueños y esperanzas con la ilusión de que se reflejen en mi mirada. 

Mas también atesoro muchos momentos tristes, de soledad, de abatimiento, pero los tengo escondidos en mi interior, y son ellos precisamente los que me recuerdan lo afortunada que soy de poseer todo aquello que no se puede comprar, de contar con una enorme riqueza: mi familia, mis amigos y una vida que tengo la gran suerte de seguir viviendo.

Ya no soy lo que era… ni siquiera cuando comencé a escribir estas líneas.