Autora: Ángeles del Castillo Aguas

domingo, 13 de marzo de 2016

El aterrador cuarto de baño de mi nueva casa

Uno de los requisitos principales cuando busqué una nueva casa es que tuviera luz, ya que esta es la energía que necesito a diario para enfrentarme con la vida: los rayos del sol. Y mi nueva casa es luminosa, muy luminosa. 

Cuando alquilé la casa solo reparé en que se adaptaba a mis necesidades: cocina, salón, cuatro dormitorios y dos cuartos de baño… ¡Perfecta!

Tiene casi todo lo que puede esperarse de una casa... salvo un pequeño detalle: el cuarto de baño principal. Me gustaría encontrar las palabras más adecuadas y precisas para describirlo, pero creo que va a ser muy difícil, incluso para mí, que trabajo con el lenguaje.

Reconozco que al principio me hizo gracia el susodicho cuarto de baño, y lo describía a mis amigos y familiares como de la época de los primeros episodios de “Cuéntame”, lo que desencadenaba las risas correspondientes. Pero el asunto era más serio de lo que jamás habría imaginado. 

Primero quiero que te sitúes: sus paredes están “tapiadas” por una suerte de azulejo sesentero que tal vez algunos ahora tildarían de vintage, pero que en realidad es una muestra viva del horror del diseño industrial de la época: fondo blanco con llamativo haz de rayos verdes que parten del centro para alcanzar todo el perímetro de cada azulejo. Las paredes vienen a morir en una especie de suelo carcelario que en algún momento de su dilatada historia fue blanco… ¿o tal vez blanco roto? Bueno, en realidad es ahora cuando se puede calificar de “blanco roto” y no precisamente por el color.

En este peculiar ambiente conviven en armonía los sanitarios, de un atrevido color verde desvaído. El conjunto está rematado con los accesorios, todos a juego, de madera color pino. Jamás había visto tanto accesorio y tan… espantoso: una estantería rinconera, un portarrollos, dos portavasos, dos toalleros y, finalmente, dos farolillos flanqueando un vetusto espejo (en el que casi no alcanzo a mirarme, pues está situado a escasos dos palmos del techo). El primer día que entré en aquel cuarto de baño, con su mortecina luz, mi mirada quedó presa en los farolillos, tal era la atracción que ejercían sobre mí que me quedé muda, paralizada. No sé cuánto tiempo pasó, tal vez segundos, minutos… o quizá horas. Sus tulipas en forma de flor, con su cristal color ámbar en el que orgullosas se mecían unas espigas de trigo me hipnotizaron… Logré al fin zafarme de su poder y abrí el grifo para refrescarme la cara y despertar de aquel mal sueño, mas… ¡Dios mío! Pero… ¿qué me estaba pasando? Un sobrecogedor escalofrío recorrió mi cuerpo y me sentí atraída por el desagüe del lavabo, como si me abdujera su magnitud, su oscuridad, su poder infinito. Mis manos nerviosas buscaron a ciegas el tapón y luchando contra aquel gigante… conseguí encerrarlo en su mazmorra.

En estos días me persigue siempre la misma aterradora pesadilla que me despierta cada noche, y que se hace realidad cada vez que debo proceder al ritual diario de la ducha. Pero sé que algún día me libraré de ella.

Ahora trabajo sin descanso para liberarme de este horror y error del ser humano. Cada palabra que corrijo sé que me acerca un paso a mi sueño: reformar el cuarto de baño ;-)

4 comentarios:

  1. Te propongo un plan que puedes llamar "acabar con el aterrador cuarto de baño" y todos acudiremos y en un fin de semana entre todos lo arreglamos.
    Como siempre consigues con las palabras transformar la realidad.
    Genial. Besos.

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  2. Ya te contaré como entré un día en ese cuarto de baño.Sé quién fue quién lo decoró. Se porqué lo hizo. Lo se todo. Vigila el desagüe, ponle unas gotas de vinagre de manzana; ahuyenta al visitante. Sé lo que me digo. También ,como medida transitoria, incorporar un gato chino de la suerte pero ten cuidado que no se le agoten las pilas.
    Créeme, estuve, estuve allí, te repito, sé lo que me digo.

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  3. ¡Me encanta cómo escribes, Ángeles! De verdad que tienes que potenciar tu faceta como escritora más aún. Suscribo lo que dice Guadalupe: con las palabras consigues transformar la realidad. Mucho ánimo con ese cuarto de baño...

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  4. Geles:
    lama al diseñador de la cárcel y que te haga un presupuestillo para tu baño.

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