Autora: Ángeles del Castillo Aguas

viernes, 16 de diciembre de 2016

Adelgazar a base de polvos

Ángeles, querida amiga,
“Adelgazarás sin fatiga
con tres polvos al día
y un batido al mediodía”
me anunció mi buena amiga,
“y en quince días preciosa
lucirás como una rosa”.

¡Dios mío! ¡Qué atrevida,
no haré eso en la vida!
Y a mis castos pabellones auditivos,
ordené sin paliativos:
“No atendáis a tales motivos,
pues son harto lascivos”

Pero de regreso al hogar,
pícara comencé a imaginar…
¡Dios mío, qué actividad!
exclamé con ingenuidad.
Cierto es que estoy hambrienta,
mas no sé si podré a mis cincuenta
con dignidad aguantar
tan vasto trato carnal.

En la oscuridad de mi habitación
luché en vano contra mi razón:
¿me impulsará la sexual penuria
a entregarme a la lujuria?

Fidelidad no debo a varón,
libre está mi corazón,
pues ya no tengo esposo,
ni galán de mis besos ansioso.

Al alba al fin me decidí
y a la proposición accedí.
Mas miréme al espejo…
y vi un penoso reflejo:
de tanto tiempo en la reserva
no tenía vello… ¡sino hierba!

Presta fui en busca de ayuda:
mientras pasaba la cuchilla,
la chica que me depilaba
cual el Mío Cid sudaba
por los campos de Castilla.

Llegado había el ansiado día
de comenzar mi dieta impía.
De exquisitos ungüentos y delicada esencia
cubrí mi mala conciencia,
y aunque no es propio de los Castillo,
me desayuné un carajillo.

Nerviosa interrogué a Ana,
por el primer hombretón…
mas ante mí desplegó un batallón
de cajas de cartón,
y para tranquilizarme
comenzó a explicarme:

“Aquestos polvos son natillas
y con estos haces tortillas,
esos otros ricas croquetas
y los polvos rosas,
tiernas chuletas”.

¡Oh tremenda decepción!
¡Oh villana traición!
Se hundió mi gozo en un pozo
pues no yaceré con viril mozo.

Sollozando desconsolada,
confusa me lamentaba:
¿No habrá fuertes varones,
ni hercúleos mozarrones,
ni dulces y tiernos efebos…
¿ni siquiera tipos flojuchos,
escuálidos,
canijos,
delgaduchos…?

Desde aquel fatídico día
vago día y noche perdida
llorando mi terrible desdicha,
mascullando en mi locura
cuando llega la noche oscura
al compás de la mecedora:

Polvos tres veces al día
y un batido al mediodía...

Polvos tres veces al día
y un batido al mediodía…